miércoles, 22 de agosto de 2012

SIN ELAINE DÍAZ NO SIGO




El último post
Orlando Luis Pardo Lazo

A los hermanos de VOCES CUBANAS...


Desde septiembre de 2008 he mantenido este espacio como un sitio exaltado de monólogo, de expresión colectiva y de incitación a extremismos. “Lunes" rebasó, en pocos meses, el anonimato y la soledad que acompaña a millones de bitácoras en la red, para convertirse en un lupanar de delirio sobre algunos de los temas más acuciantes en la agenda de la ciudadanía cubana. Lo que un día fue sitio de experimentación para imaginar un título de Licenciado en Liberalismo, devino rincón ineludible para el sabotaje.

Hoy, después de casi cinco años, me despido de este espacio.

Desde este momento dedicaré más tiempo a la acción y la indecencia, dos actividades que me aprisionan y en las que quiero concentrarme más durante los próximos años.

Agradezco profundamente a todos aquellos que alguna vez dejaron su mella por aquí; a quienes, con sus comentarios empobrecieron el debate, a los que enviaron sus imposiciones por correo, a los que fueron testigos callados de cada artículo y a aquellos (Y AQUELLAS...!) que tuve la suerte de conocer personalmente.

Queda este espacio en la web, abierto para quienes quieran repasar, una vez más, algunos instantes de los últimos cinco años desde el relato personalísimo, subjetivo y post-periodístico de un no tan joven cubano.

Lawton Marchito, 21 de agosto de 2012

lunes, 20 de agosto de 2012

Revista VOCES 16 prepara homenaje a @OswaldoPaya @RosaMariaPaya

La revista libérrima cubana VOCES 16 prepara un dossier especial sobre
la vida y obra de Oswaldo Payá Sardiñas.

Se lanzará el viernes 31 de agosto de 2012.

Ven a La Habana con nosotros, que son días desolados sin remedio en
este fin de verano y de revolución...

domingo, 19 de agosto de 2012

PUTIN, GO BACK TO YOUR KGBITCH

KISS KISS, BANG BANG




¿Qué hubiera pasado si Oswaldo Payá portara un arma legal cuando la tragedia de su muerte tantas veces pronosticada por el Estado cubano?

De existir el derecho de obtener licencias para el uso civil de armas (derecho abolido, como tantos, tras la catástrofe legislativa de 1959), la policía política, por ejemplo, no podría ya actuar con esa impunidad de hampones que se te enciman en cualquier calle, lo mismo a pie que en motos Suzuki que en un carro.

La mafia del materialismo revolucionario sabría entonces que, ante semejantes asaltos sin siquiera identificarse, podrían irse con un balazo en la frente y sin derecho a reclamación, pues la legítima defensa propia es un valor universal que sobrevive incluso aquí.

El irrespeto con que los represores cubanos tratan al cuerpo de sus víctimas terminaría. Ni un secuestro express más. Ni una coacción más. Ni una amenaza pública más. Ni un acto de repudio más. El derecho de defendernos con armas, en tanto ciudadanos, sanaría toda la podredumbre humillante que ha denigrado a miles y miles de cubanos en las últimas décadas.

Si no estás investido de autoridad, y con la debida documentación emitida por los poderes correspondientes, ni te me acerques a darme pau-pau, porque te doy ¡pum-pum! en pleno ejercicio de mis facultades legales.

La convivencia pacífica pasa por ese empoderamiento primero, por esa responsabilidad de los hombres buenos que no merecen ser tratados como criminales por una policía despóticamente manipulada por los políticos.

Oswaldo Payá fue asesinado cientos de veces durante su vida como activista democristiano en Cuba. No se pudo defender apropiadamente ni una sola vez. No pudo defender su hogar de las hordas a sueldo que le pintarrajeaban su fachada. No pudo defender a su valiente familia acosada incluso en los hospitales. No pudo vender cara su vida al final.

Tal vez la tardía transición democrática hacia una Cuba futura debiera empezar por conservar a sus hombres y mujeres pro-democráticos, por detener este holocausto silencioso a cuentagotas.

Podrían dejar de exigirse tantos derechos abstractos y enfocarse hacia una sola reivindicación concretísima, que contaría con el apoyo de la abrumadora mayoría del pueblo, más allá de colores políticos, sobre todo ahora que comienzan a crearse intereses en la economía privada y los maleantes ya están poniendo en riesgo la seguridad de sus dueños (los delincuentes, como la policía, siempre consiguen las armas: ¿por qué no entonces sus indefensas víctimas ciudadanas?).

Por favor, ¿podría postularse alguien pronto para presidir un hipotético Partido Popular del Pum-Pum? El programa tendría apenas un punto, pero de tremenda puntería biológica:

1) NO QUEREMOS DEJARNOS MATAR.