viernes, 15 de marzo de 2013

MAJESTIC


Hoy New York se desbocó un poquito ante mi desasosiego.

Mi corazón se encoge a la hora del crepúsculo. La ciudad se hace efímera, Cuba emerge con la oscuridad. Estiro mis manos y respiro en voz alta, pero igual es como si nunca más pudiera amar a mi amor.

Compro tarjetas para llamar al mundo (en realidad, me las compran). Entro y salgo de una función maravillosa en Broadway (en realidad, me invitan y yo desperdicio de loco esa oportunidad). La gente afuera se hace fotos junto a un mar de disfraces y colores vivos (yo sigo de largo sin engancharme de las mil y una miradas que me proponen un guiño de no sé qué). Trato de coger taxis y todos van llenos. Toso, toso y supuro agüita por la nariz. Los rascacielos son de juguete. Me disculpan pero, precisamente por tenerlos delante de mí, es que no me los puedo creer (demasiado Hollywood te embota el sentido de lo real). Atrás están la muerte y la represión: banales, viles, inverosímiles. Como Cuba en esta hora del mundo en que me escapé (sólo para que me cacen luego como un conejo).

En el campus universitario de Columbia, unos norteamericanos sacan sus consignas castristas en contra de Yoani Sánchez. En mi opinión, todo es un show. Ni siquiera deben de haberla leído (yo tampoco la leo ya: a partir de ahora sólo la acción cambiará el estado criminoso de nuestra sociedad, que está desguazando a sus familias más decentes con golpes de horror). Pero hasta el repudio en New York es hermoso, y cuesta comparar esta protestica pop con la salvajada que en las calles cubanas patrocina sin sueldo el Ministerio del Interior: hasta donde sé, contratan a presidiarios y obreros (valga la redundancia) a cambio de una meriendita con jugo natural (en Brasil fue nada menos que nuestro excelentísimo embajador quien reclutó a los izquierdosos a cambios de becas gratis en la Isla de la Libertad).

Hablo con exiliados. Me han seguido en los últimos años por internet, lo cual me resulta simplemente desconcertante. Voy conociendo al rostro gráfico de la blogosfera libre cubana, el magnánimo Rolando Pulido, un alma de excepción. Masticamos cositas (llevo días y días en que no como casi, ni duermo: creo que sólo así resucitaré), mi cuerpo necesita ser tocado por la mirada del amor. Los exiliados saben que muy pronto ya no serán exiliado, que hay que fundar un país nuevo sin odios y sin pasado, donde sólo el partido comunista por respeto tendrá que estar al menos 50 años con limitación electoral (sin venganzas, que no traerían ni una pizca de liberación, pero sí sacando a flote toda la verdad sobre cuánto y cuánto en Cuba se cauterizó con tal de perpetuar a una o dos personas en el poder).

A ratos los post-exiliados se divierten con mis disparates en 140 caracteres y, aunque sus espíritus lucen mucho más sensibles que los de cualquiera en la Isla, los pobres no pueden tener ni idea de que mis twits más cómicos son producto de una asfixiante desesperación. Lo digo por primera vez a la vista del arrogante río Hudson: sólo en La Habana podría amar a mi amor, sólo en La Habana sería entonces la muerte de mi amor.

El frío hinca en las manos, que terminan el día rojas y con dolor. Quisiera morir de tuberculosis en el siglo XIX, anagrama del XXI. Quisiera leer en el New York Times que la Revolución cubana fue una especie de colectiva ilusión, que los cubanos todos siempre vivieron llenos de luz y con libertad afuera (toda frontera es fascismo), que dentro del pudridero sólo quedan los Castros y una cuenta cadáver de Twitter como cenotafio dictatorial (quién hereda los Followers de una cuenta cuando el twittero muere mientiendo en campaña con el fantasma de su recuperación). Quisiera poder moverme solo en el metro o que por favor me enseñes en esta semana tú. Quisiera, también, ser un homeless de los varios que he visto de medianoche. Un día me voy a bajar del carro con su caravana de seguridad y les voy a dar un billete en USD cambiado por mis CUC en La Habana. Un día, y no es una metáfora de pacotilla, Orlando Luis Pardo Lazo va a ser otro homeless en esta ciudad y tú no te vas a dar cuenta. Sólo dame un tiempo para completar mi ciclo cósmico de destrucción.

Estoy acabado como escritor.

Lo siento. Soy muy feliz.

6 comentarios:

Lizabel Mónica dijo...

Me gustó (¿estará FB simplificando nuestra reacción lectora o desplazándola hacia un plano de productiva emotividad?). Creo que entiendo tu conmoción. Ahora bien, para que otros comprendan lo que implica "escapar" de Cuba y llegar a Estados Unidos -ese viaje, esa transición- sería necesario que comprendieran primero qué es Cuba. Pero esto es ya bastante difícil de vivir y no menos difícil de explicar.

En términos de literatura (y de vida, no es sino esa la literatura de la que hablamos aquí), hay algo en tu post, definitivamente hay algo, pero que no terminó de salir. No estás acabado como escritor ni mucho menos. Saldrá. Ya se ve venir.

Besitos

sandra dijo...

puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero apenas lloro.

teresita medina dijo...

Amigo orlando que maravilloso escrito, tanto tú como yoanni los llevo en mi corazon por esa pasión que llevan dentro y se que todos esos deseos se serán realidad ...porque todo tiene principio y final :Las epocas cambien los seres humanos tambien, asi como la naturaleza que es propia, por todas esas cosas nacieron Uds. y a cada uno Dios les habia razado un proyecto que Hoy ya esta ahí...con las frutos a punto de poder saborear....Bendicones Francis Medina )Teresita F Medina.

Rolando Pulido dijo...

Genuina evidencia de cuan errados están los que dicen que la amistad en el ciberespacio, es una amistad falsa, que es solo virtual.
Cuando los pensamientos libres viajan en el ciberespacio y coinciden en una idea hermosa, y hay deseos de hacerla realidad, nace una amistad verdadera.
La libertad es lo mas hermoso que yo haya conocido y me he empeñado llevarla a mi patria.
Es pura casualidad...a OLPL también.
Gracias brOrlando.



Maria Werlau dijo...

Hoy en el foro del New School hablaste serenamente sobre el terror y la represión que se vive en Cuba y salió de tus labios la palabra "evil." Me erizó, es algo que en las últimas semanas da vueltas en mi mente. ¿Será que después de todo esto termina así y gana la maldad? Quiero seguir creyendo que el amor es más fuerte. Quisiera poder convencerte, convencer a todos, pero últimamente ni sé. Sin embargo, escuchar tu testimonio, desgarrador, inspiró una paradójica fé. ¿Será que es sólo de las cenizas de nuestras almas desgarradas, como nación, que podrá surgir amor, compasión, luz?

Anónimo dijo...

Adoro al escritor pero el ser humano que hay en ti merece ser feliz. A proposito me hiciste reir mucho con eso de 'la protestica pop"