lunes, 6 de mayo de 2013

MIENTRAS DORMIAS







WHILE YOU SLEPT

Orlando Luis Pardo Lazo


El hielo es agua muerta.

Huelo mal, como un homeless en un vagón del metro de Nueva York. Aunque a mí me encanta mi olor, me priva. Propiedad privada de mi absoluto estado de biologicidad.

El exilio es tan excitante. Todos hemos estado esperando tanto esta ocasión.

Morir entre desconocidos es un privilegio de virtuosos y ángeles. Tú sabes que yo no tengo ninguna virtud.

No hay patria con virtud. Toda patria es una viruta virtual.

La noche transparente de mayo no deja dormir. Sueño escenas norteamericanas. ¿Soñamos los cubanos con ovejitas eléctricas? This is the way we wash the clothes, wash the clothes, wash the clothes, every Monday morning. Tom is a boy and Mary is a boy too. One, too, how old are you?

Días de drama intraducible (prohíbo versionar esta línea al inglés), madrugadas donde el río Hudson enmudece, vértigo de nuevo siglo y fin de la Revolución. Me pregunto si alguien se asoma a Night York en la misión cubana ante Naciones Unidas.

Será hermoso ver desde la distancia los nuevos odios. La hora se acerca, our time is near. La ideología se troca en crimen sin complejo de culpa. La disciplina idiota. La mediocre eficacia del genocidio selectivo que se comete contra los ciudadanos de mi país. Me pregunto si los serial killers duermen a pata suelta en la mole de avenida Lexington y no sé qué street.

En los fastos humanos, nada iguala el despotismo maravilloso de una isla dejada atrás a cambio de otra isla sin interpretación. La libertad es un acto. Un asco de fe. Manhattabana, mon amour.

Mi palabra es inmaculada como una virgen de verdad. Mi palabra perpetra, penetra. Mi palabra es fuente efímera de realidad. Y la realidad es hielo sucio, materia prima de los cometas, agua de piedra o metal.

Lo único sólido que sobrevive es una puerta giratoria automática, unas escaleras automáticas, un cigarrillo automático, un taxista automático, un pedazo de pan que hace hoy justamente dos meses que no me sabe a nada cuando por fin me baja a empujones por la garganta.

Saliva. Sub-socialismo. Salvación individual, íntima. Intimidante. ¿Queda muy lejos Alaska de este país?

La vida humana está harta de rascacielos. No construimos esta ciudad, estábamos destruyendo otra. Art-decó: arte de la deconstrucción. Parecíamos las termitas acerofágicas de Stephen Vincent Benet, roemos e ignoramos los mapas digitales de aquella urbe abandonada a medio arruinar: ubre reseca. Idolatramos la policromía de una portada post llamada Next York. Sin patria pero sin amor.

Termitas terminales. Termitas del totalitarismo. La termita como trending topic de esa intemperie llamada sigloveintiumnidad.

Han decidido los artesanos de los Estados Unidos que el primer lunes de cada mayo sea un inmenso día festivo para todos los trabajadores de la Nación: ¡martillos y hoces arriba!, ¡almas abajo!, ¿qué Necio necesita a estas alturas de la historieta el disangelio disfuncional de un dios (have you seen the homeless in the grave of God's hand?), de un dios tax-free sentado en su sillón de terciopelo rojo (el color de la luz de putas), todo el cabello ralo (impúdico, pútrido), hojas que hierban, la barbarie a flor de pecho (a ras de penne de importación, de pene enhiesto como una antorcha a punto de hincar el himen del cielo), las cejas como un césped (hay compañías que se dedican a implantarlos de plástico), la nuez de Eva como una maldición (basta, perdón, qué digo), have you wondered why all the windows in heaven were broken, la barbilla lampiña encajada sobre el esternón (do you want to acquaint the larks with the fatuous music of war: música de cañerías, de cañaveral, de carnaval, de carne tras décadas de decadencia)?

Me corrompo. Espero un clic del amor, espero una arqueada de isla. No me mudo. Sin límites. Todavía va y logro extirpar mi familia, ser un huérfano natural. La ausencia de Cuba te hace bueno automáticamente, siempre y cuando restaures a Cuba en tu corazón donde ningún cubano te vea. Soy feliz como un pedazo de pan. Como un taxista de Tajikistán (arrastran el raterismo retórico de la CCCP a la Gran Manzana). Como un cigarrillo cancerígeno de 1959 volts (la ilusión, como toda utopía, termina en la silla eléctrica). Soy tan feliz como una escalera o una puerta giratoria automática (las detienen a la medianoche, acaso para desmentir una canción).

Cuando la injusticia llora, un pueblo diet y femenil tiembla. Tiempla. Así se templó el acero. Ceros humanos, inhumados. Smoke is in your lies. Nada es viejo bajo la luna.

Manhattan tiene el rostro obsoleto y un millón de píxeles fashion. No es New York, es mucho más que eso: es apenas su descripción. Y es, también, nuestra memoria inercial de lo que debía haber sido New York de no haberse convertido antes en New York.

Las ambulancias aúllan con su paquetería express de suicidas, ahorcados puntualmente en las duchas de un baño con la climatación a tope (la primavera del 2013 nunca del todo llegó, los landlords son ruines y cortan el servicio de calefacción). Todo lo recuerda New York en un instante, amnesia amable, amabilis insania. New York todo lo puede, todo lo espera, todo lo perdona. Es New York quien ve, no el amor.

El amor es mi cuerpo desnudo que salta de espaldas desde un puente demasiado parecido al puente de Brooklyn para encima ser el puente de Brooklyn de verdad.

La pinga es una parábola de impronunciable precisión (hasta aquí no llegaría nunca José Martí, a pesar de su pacata promiscuidad como un escudo inútil contra las balas: aunque no sea una bala enemiga quien nos mate mañana, sino el machete analfabeto de un negrón nacional), presión.

Splash. Splatter.

Parece que ha caído un cometa sobre la ciudad. He ahorrado 3455 dólares norteamericanos. Los he ido colectando con mi mano abierta de punta a punta de la línea azul del subway.

A.

A de Ana.

¿Está New York por debajo o por encima del círculo polar?

Quien maneja las palancas del tren A soy yo.

O.

O de Otto, el piloto.

Y todo pasa un poquito acelerado, a saltos, porque todavía debemos descubrir el cinemascope.

La especie humana tiene sus cráteres, su caries. El hedor de un mapache muerto es también un augurio de la primavera. Allá afuera están los grandes lagos, como un cine de barrio que perdí en mi infancia: cisne Erie, sangre de swan. Y pensar que quedaba tan cerquita de Lawton y Luyanó. En verdad os digo, el amor es una cosa muy esplendorosa. Y en Alaska la muerte viene junto al trineo tétrico de la peor literatura de otro siglo.

The catcher in the Ryevolution. La Yuma es realmente Yukón.

Yoko Ana.

Lo único heroico aquí y ahora sería una carcajada, lenguaje de locos, mueca o milagro. Ansío tanto una jaula con el sello de la Corte Suprema o la Asociación de Siquiatras Americanos.

El insomnio es una cosa mucho más esplendorosa que el amor. Sueño escenas norteamericanas. Paso hambre y frío, aunque no me reconozca príncipe en New York. ¿Sueñan las ovejitas con cubanos eléctricos? Píntame una ojiva, por favor.

No me tienten. Tecleo a tientas. Presiono incontables botones de la muerte gramática.

Till State do us apart, Ana.

Till State do us apart, Otto.

Beso tus labios, tus libros, tu libertad.

Lipsberty Statue.

Bahía, vagido, vagina, vahído.

No habrá misericordia para con nosotros, pecadores. La lucha del hombre contra el poder está perdida de antemano. Vienen por nosotros hasta esta isla desde la otra isla. The end is here. La barbarie también era de verdad.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un placer, leerte. Gracias. Que duermas bien.

Camilo

Anónimo dijo...

Landy de las penumbras,de la luz cegadora, del vertigo y la cuna, corre,salta,vuela. Hazlo ya! busca y lee o relee a Whitman y acaba de exorcisar el llanto que estrangula.
Despues, huye de NY y adentrate en el monte.

Contigo siempre.

A

Armienne la Puta dijo...

Excelente, Orlando.

Andrés Cardinale dijo...

Te recuerdo una frase de Platón Karataiev, en "La guerra y la paz": "Señor: permíteme acostarme como una piedra y levantarme como pan fresco".

No desesperes, Orlando.

Andrés Cardinale

Anónimo dijo...

Cuantos porros te fumaste antes de escribir esta mierda?

FormFactor dijo...

Orlando,
Keep pressing on with the good work.

In Miami,
lpadron