viernes, 14 de noviembre de 2014

Maten si van a matar



La Seguridad el Estado (o sea, los asesinos de Estado castristas), lo mismo que en La Habana, no han dejado de monitorearme y estigmatizarme ni un sólo minuto desde que estoy en USA.

Ese es el único legado de una dictadura que desde el inicio desintengró a nuestra nación de manera irreversible.

Pero los cubanos somos libres. Pero los cubanos no tenemos miedo del Mal. Castro se quedó sin cubanos. Y ahora vamos a refundar otro país, otra Cuba sin trazas de castrismo, sea en la Isla o en alguna otra parte (hay planes, basta con despertar la imaginación política: romper las cadenas de creernos que la dictadura es la dictadura).

Y la página del castrismo quedará coagulada como una Norcorea del Caribe, bárbara y abusiva, innecesaria.

Habrá otra Habana, hermanos y hermanas.

Nuestros hijos serán hermosos y libres. Nunca conocerán el horror de tantas generaciones arrasadas por la persona de Fidel y sus agentes chantajeados y a sueldo, también los ya sedientos de no dejar de sesgar vidas e ilusiones de vivirlas. El castrismo es una costumbre criminal.

Vendrá una Cuba de valores permanentes: el bien, la belleza, la verdad, la bondad, el amor, lo más fácil, lo más común, lo natural.

Si los asesinos de visionarios no me dejan llegar vivo hasta allá, habrá otro Orlando Luis Pardo Lazo que los querrá a todos los cubanos y cubanas libres tanto como los quiero yo.

El castrismo tiene sus crímenes contados.

Cubansummatum est!

1 comentario:

Jorge del Camino dijo...

me enfcant{o tu cubanismo.....con bandera yanqui de fondo...jajaja..que gusamos malolientes son che