martes, 15 de septiembre de 2015

CUBANOS COMO CARROÑA DE CAZA



Dada la duración y la crudeza de la tiranía caribeña, que fusiló a miles con carácter festivo y ha forzado a casi un quinto de nuestra población a expatriarse, hoy por hoy hasta a los presos políticos hay que inventarlos por parte del Estado totalitario. Es por esto que hay mucho de tétrico teatro en la lógica de protesta-pacífica + represión-popular en las calles cubanas. Es un ciclo que no pone en riesgo para nada el poder de los Castro. Antes bien, es una agenda que ellos mismos manipulan a su conveniencia, según les convenga comportarse como el policía bueno o el policía malo ante el contexto internacional.



Mientras no exista separación de poderes en la sociedad cubana, mientras no se tolere ni la menor libertad de expresión ni de asociación, mientras no haya una institucionalidad civil independiente de la élite corporativa-militar, mientras la Constitución no permita cuestionar al socialismo en tanto modelo “irrevocable” a perpetuidad, técnicamente da igual que se liberen 5 o 55 mil presos. En ningún caso se trata de una amnistía con base en la presión social, pues se trata siempre de una especie de indultos reales que nos toman por sorpresa: gestos tan despóticos como aquellos pulgares hacia arriba o hacia abajo en los coliseos sangrientos del Emperador.