martes, 8 de septiembre de 2015

De Cardenales y Comandantes cubanos, por OLPL en PanAm Post.



A cambio de ciertas propiedades que ahora le son devueltas en ruinas por la misma Revolución que se las robó; a cambio de autorizar un seminario servil; a cambio de pasear a la virgen de provincia en provincia —pero prohibiendo siempre que su caridad alcance a los hermanos y hermanas de la Florida—; a cambio de acallar los casos locales de burla a los votos del celibato; a cambio de que los machos cubanos no se casen con los machos cubanos ni las hembras cubanas con las hembras cubanas —si quieren gozar de semejante “relativismo” que se vayan a la inmoral Miami—; a cambio de que el Partido Comunista subyugue más a las religiones protestantes y paganas que hoy serían mayoritarias en el corazón pragmático de nuestro pueblo; y a cambio de la promesa de ir aumentando a cuentagotas el número paupérrimo de párrocos en Cuba, Ortega Alamino le estrecha ambas manos y le arropa el alma al tirano que enterró a una parte y desterró a la otra parte de nuestra nación.