miércoles, 10 de febrero de 2016

lupísimas



mulatas chusmas y magnificentes
micaelas entecas de barrio
al margen del estado y de dios
a golpes de tetas medio afuera
y blúmeres tendidos en la tendedera
entre ellas me crié en cuba
desquiciadas por la revolución
desquiciadas por el exilio
desquiciadas por los machos cubanos 
que nunca supieron ni pinga 
nada de nada del amor
soledad de semen y socialismo 
en los sesentas y setentas
de una isla con exceso de imaginación
divas dando tumbos
hasta que se les acabó la cuerda
y la curda
cantando en televisoras siempre de palo
contoneando los culos en el estudio
hasta su conversión final
hasta caer rendidas 
ante los micrófonos pentecostales
de los estados unidos de américa
ese infierno incesante
donde nadie se calla nunca la boca
donde todos sueñan ser un evangelio viviente
y confesar entonces 
que todo había sido mentira
que todo había sido obra del diablo
y del dinero
y de la leche sin corazón de la habana
en los bañitos de los bares 
en los pasillos de las cuarterías
en posadas de a peso
sobre el vinil de los convertibles
y renegar entonces
hasta de su garganta alcóholica 
y ponerse a desafinar aleluyas
a cambio de un chequecito 
de la seguridad social
así en manhattan como en puerto rico
dios nunca las oyó
el estado tampoco
la lupe
las lupes
las lupísimas
nuestras verdaderas vírgenes de la barbarie