viernes, 4 de marzo de 2016

ALPES DEL ALMA



BAJO LOS ALPES
Orlando Luis Pardo Lazo


Las ciudades son hembras de piernas largas.
Europa es una bahía de boca cerrada.
La recorro entre señales de tránsito,
pancartas políglotas sin visa Schengen cubana.

Libertades sintácticas del capitalismo de Estado.
Palabras impronunciables,
excepto por la memoria pixelada de Google Maps.
København,
Zürich,
Milano,
Praha,
Reykjavík.

Viajo no de bus en bus,
sino de vagina en vagina.
Este es mi mejor concepto histórico
de “monólogo interior”.
Túneles.
Puentes.
Funiculares.

Los países son ahora cosa del pasado.
Trenes contra el totalitarismo.
Billetes en comunión contra la barbarie común.
Siglo XXI online:
salve, sobrevivimos.

Mirando los Alpes
recuerdo las sierras de mentiritas en Cuba.
Allí tengo doce millones de enemigos a muerte.
Somos poquitos.
Tampoco estamos en China,
incluso estándolo.

Puedo declararme feliz,
precisamente porque no te puedo olvidar.
Y porque sé que un día bueno
se extinguirán los cubanos.

Pero hoy
atravesamos la cordillera
a pesar de la idiotez ecologista de izquierda.
No sé a qué parte de Suiza o de Italia he salido.
Nos da igual.
A cada lado de cada obsoleta frontera
hemos dejado abandonado al amor.

Las hembras son ciudades de pasillos muy largos,
como de hospital.
Hay una paz sobrecogedora
en este bus de sirios o croatas o ambos.
Alá es un Meñique bajo los Alpes.

Complot de topos con pasaportes.
Sublevación de títeres sin titiritero.
Criaturas de un oasis llamado los Balcanes.
Seres de un desierto llamado el Caribe.
Somos antibiográficos en tanto archipiélago.
Los cubanos estamos libres
al punto de no tener que elegir ni la libertad.

Estado de euforia, éxtasis de la fuga.
Paisanitos de mierda
a cuestas con sus cubanías congénitas,
descongestionadas.
Paísito mierdero:
es un milagro que bajo los Alpes
sea más que fácil enamorarse de ti.