domingo, 28 de agosto de 2016

Being Saint Louis 1

Being Saint Louis
Orlando Luis Pardo Lazo



                                       ( 1 )

Lo primero de Saint Louis que te explota en plena cara son los gusanos. Lombrices de tierra, retorcidas y calcinadas. En los jardines, en las aceras, en la vía pública segregada o en trance de gentrificación. Gusanos cadáveres, lombrices fósiles que minutos antes comían y cagaban tierra para mayor fertilidad del planeta.

Un cubano no puede evitar darse cuenta enseguida de lo que pasa a su alrededor con el destino de las lombrices. Se están extinguiendo. Ya no tienen vida privada. El sol sin sentido del medio-oeste norteamericano las está cocinando. En pocos meses no quedará ni un solo gusano en Saint Louis. En pocos meses todas las lombrices habrán vuelto a la tierra, se habrán vuelto tierra. Y la ciudad será un cementerio de anélidos. Un camposanto anónimo para seres que se arrastraban. Que todavía en muerte se arrastran.

Pasa un patrullero. Pasan dos universitarias albinas haciendo jogging. Pasa un negro formidable con un cartel. Carece de dientes y no lo disimula. Pasa un mar de lechuzas a la hora en que por fin la noche refresca los jardines, las aceras, la vía pública por donde entonces quien pasa soy yo. Evito pisar los gusanos. Evito tropezar con ellos y caerme entre sus carnes retorcidas y calcinadas.

Se llama holocausto. 


Se llama historia. 

Se llama hoy.