viernes, 30 de septiembre de 2016

DE CONEJILLOS Y ARDILLAS




El asco que nos dan las ardillas.
Revuelven los tambuches de la basura.
Son ratas con cola larga.
Puaf.

El asco que nos dan los conejos recién paridos.
Mastican su propia placenta.
Son ardillas sin cola.
Puaf.

Y no podemos hacer nada al respecto.
Es el orden ideal de las cosas.
Jerarquía instintiva de los escrúpulos.
Puaf.

Sentimos asco y ese asco nos humaniza,
nos reconcilia con quien más nos asquea.

Se es rata con cola larga puaf
o
se es ardilla sin cola puaf.
Más perfecto, imposible.

De placenta en placenta
revolvemos los tambuches de la utopía,
la basura propiedad privada de la ciudad
y del partido en el poder desde hace dos,
doce,
doscientas
décadas sin repugnancia.

Nada de puaf ahora.
Es la cadencia cómplice de la decadencia.
El cuacuacuá cómico de una academia endémica,
norteamerinada.

Es la carcajada rota de los roedores
que es la lengua agónica de los lagomorfos
que es el orden cosificado de los ideales.

Una jerarquía escrupulosa de los instintos.
Y no podemos hacer nada al respecto.