martes, 29 de agosto de 2017

DE ENCUESTAS Y ESTULTICIAS

14YMEDIO: LA ENCUESTA DE LA ESTULTICIA
Orlando Luis Pardo Lazo


El sitio digital cubano de noticias y opinión 14yMedio ha realizado una encuesta como cierre del verano. El 23 de agosto, el sondeo de 14yMedio indagó sobre cuáles, de entre las figuras oficiales de la dictadura castrista, tienen más posibilidades de ocupar el cargo de Presidente del Consejo de Estado, en una fecha aparentemente tan cercana como el 24 de febrero de 2018.

En sólo un par de días allá fueron 1503 votantes virtuales, como pioneritos sin patria pero con plenitud de patriarcas, a ejercer su sacrosanto derecho a la libre expresión. Allá fueron en 48 horas con sus clics y sus comentarios, aunque ninguno de esos 1503 votantes, por supuesto, conozca prácticamente nada del sistema electoral cubano. Y mucho menos sepan ningún detalle de la vida y obra de ninguno de los pre-candidatos elegidos por 14yMedio para su encuesta.

Es que los cubanos somos así. Un pueblo muy puntual a la hora de participar. Hablamos por hablar. Votamos por votar. Nos metemos en todo, en especial donde nadie nos ha llamado. Y tenemos una opinión a priori sobre cada cosa y caso que ocurra en el mundo, desde Trump hasta el terrorismo. Excepto cuando se trata de criticar a la tiranía totalitaria cubana. Porque entonces sí que somos el pueblo más respetuoso del mundo. El más civil. Y cínico. O acaso cobarde. Y hacemos un silencio de muerte que dura ya casi 60 años.

Un cuarto de los 1503 ciber-votantes de la encuesta de 14yMedio se abstuvo, pero a la inversa: es decir, votó diciendo que ninguno de los candidatos del Partido Comunista tenía la menor posibilidad de heredar dinásticamente el poder. Supongo que con ese voto hayan querido expresar su veto y su frustración de que, a la corta o a la larga, uno de los pre-candidatos de 14yMedio de todas formas sí va a heredar dinásticamente el poder, sea el 24 de febrero del 2018 o del 2028. En cualquier caso, a la cañona, y siempre con el respaldo de los cañones de una Junta Militar verde-olivo que bien sabe que el pueblo cubano es el único pueblo del planeta en el cual sus generales y jerarcas no pueden confiar.

Según 14yMedio, los ganadores por mayoría de una encuesta donde nadie ha sido nunca estadista fueron, tal como se ha encargado de promocionarlos toda la prensa extranjera durante años, Miguel Díaz Canel y Alejandro Castro Espín. Dos figuras sin ningún tipo de carisma por las que ningún cubano ha votado en elecciones competitivas y plurales. Dos administradores del Estado monopartidista y personalista que ha secuestrado la soberanía de nuestra nación, arrasando con nuestro tejido social y legando un daño antropológico que tardará décadas en sanar. Dos cómplices de crímenes y probablemente también dos criminales, ambos legitimados por las sonrisas y los apretones de manos de los presidentes democráticos de medio mundo, desde Bruselas hasta la Casa Blanca, pasando por El Vaticano. Y ahora también medio consagrados por 14yMedio, cuya encuesta impecablemente objetiva recién lanza a estos dos violadores de los derechos humanos a nuestra esfera pública, como si ambos estuvieran habilitados para ocupar cargos públicos en Cuba, cuando lo mínimamente moral sería preguntarse por cuántos cargos judiciales ambos tendrán que ser juzgados ante una Comisión de la Verdad, sea el 24 de febrero del 2018 o del 2028 o incluso post-mortem.

Los recursos de 14yMedio en este caso han sido deliciosamente desperdiciados en un ejercicio periodístico de estilo que roza no con la esterilidad, sino con la estulticia. De más está decir que, si por casualidad, la pregunta de 14yMedio se hubiera enfocado en los líderes de la disidencia, la oposición y la sociedad civil cubanas, tanto dentro de la Isla como en el Exilio, mi conclusión crítica hubiera sido escrupulosamente la misma: al no haber marco legal democrático según la propia Constitución, nadie puede elegir a nadie en Cuba para ningún cargo público, por lo cual todo énfasis en cualquier persona no será más que una irresponsable prolongación del clásico caudillismo cubano. Por lo que jugar ahora a la opinión popular es la peor manera de olvidar que estuvimos y todavía estamos en dictadura.

Sin un momento plebiscitario en Cuba, inclusivo y pre-político, no habrá comenzado ni siquiera la ilusión de una Transición de la dictadura hacia la democracia. Sin la participación efectiva de la ciudadanía real, incluido el acceso a los medios masivos de comunicación (hoy secuestrados por el Partido Comunista), cualquier cambio de régimen en Cuba será sólo eso: un cambio de régimen en Cuba.

Sin un momento de referendo y refundación nacional, el fraude del fidelismo se disfrazará del fraude del post-fidelismo. Al respecto, el primer disidente al que se le permita ser diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, por ejemplo, sépalo él o ignórelo ella, estará de antemano haciéndole el trabajo limpio a la Seguridad del Estado. Como los 1503 votantes captados por la ecuánime encuesta de 14yMedio por el fin del verano.

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