domingo, 3 de junio de 2018

Monday Monday

Lunes, lunes
Orlando Luis Pardo Lazo
En Cuba yo publicaba un blog. Lo llamé Lunes de Post-Revolución. Y ahí está todavía. Flotando en el espacio virtual.
Lo empecé el 10 de octubre de 2008, con un post sobre los masturbadores de cine en La Habana. Esa plaga masiva que, si en lugar de auto-tocarse en público se pusieran a conspirar, hace mucho rato que hubieran derrocado a nuestra tan anorgásmica Revolución.
Porque no hay patria que aguante más de determinado número de pajas por ciudadano. Esa es una regla universal, un cociente bien conocido desde los griegos en la Antigüedad. 
10 de Octubre. 10 del mes 10: efemérides de mi blogcito Lunes de Post-Revolución, que en octubre de 2018 ha cumplido ya su décimo aniversario.
“10 de Octubre” también se llama mi municipio, que es el de mayor densidad de población en toda Cuba. Ignoro el origen de esa fecha, 10/10, pero supongo sea algo relacionado con el castrismo.
        Como todo en Cuba.
        Como todo en el exilio de Cuba.
Resonancias revolucionarias. Boberías bucólicas del calendario. La memoria como camisa de fuerza. La amnesia como una cuestión de fe. 
Es tan corta la Revolución y es tan largo el olvido.
Yo la quise. Y a veces ella también me quiso. Sobre todo cuando estaba, la muy cabrona, callada. Como ausente. Con aquel aura atroz de inocencia infantil.
El totalitarismo fue la obra de un niño travieso que cazaba cubanos, el muy bribón, y después los soltaba entre las rosas a crédito de un capitalismo sin Cuba.
Pero ahora nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Mi blog se llama Lunes de Post-Revolución por el suplemento panfletario Lunes de Revolución, uno de los periódicos de peor diseño en todo el siglo XX cubano, desde donde se atacó y se arrasó con buena parte de la cultura cubana de antes de 1959. Puro estalinismo después de Stalin.
¡La tea, carajo, la tea!
Hay que quemar las naves. Hay que remenear la mata.
Mira la batea cómo se menea. ¡Se ñamaba…!
Empecé mi blog Lunes de Post-Revolución con un simple clic. Aprieta el mouse y dale a los pedales.
Lo abrí en la plataforma Blogger nada más y menos que un viernes 10/10 en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, una ONG gubernamental de la cual fui y todavía supongo que debo de ser Miembro de Honor. 
Desde el 2002. 
Por ahí debe de andar todavía mi carnetcito de la UNEAC, esperando en algún closet futurista por su subasta.
Soy tan miembro de la UNEAC como Virgilio Piñera lo fue: el flaco y el flaco, dos varas de tumbar gatos. Desgarbados, desbaratados. Pagando puntualmente unas cuotas mensuales de miseria para no perder nuestra miserable membresía. 
Con la diferencia de que Virgilio Piñera cobraba por traducir autores del campo socialista al lenguaje parametrizado de la Isla. Y yo en cambio cobraba, quién sabe si de parte de la CIA o de la CANF, para boicotear texto a texto los estatutos fundacionales de mi propia organización. 
Post a post, póstumo. 
Como un espía colado en la salita de navegación web de la UNEAC.
Sospecho que en Cuba yo militaba en una suerte de quinta columna. Así como sospecho que en el exilio cubano ya no milito ni en una decimoquinta nada.
Por cierto, yo nací, no por carambola, otro viernes 10, pero de diciembre (que originalmente era el décimo mes). Ocurrió a finales de 1971, en el cumpleaños 69 de Dulce María Loynaz, una poeta de armas tomar pero de muy pocos 69 tentar.
Nací justo durante la entrega del Premio Nobel de Literatura al proletario chileno Pablo Neruda. Y desde ese mismo viernes 10 de diciembre tengo fe en el empeoramiento humano, en nuestra vida pasada, en la inutilidad de la virtud y, por supuesto, en Trump.
Aspiro a un día ser yo el máximo galardonado: el primer cubano con un Premio Nobel en el bolsillo. Léase, en la billetera.
Ese 10 de diciembre futuro, entonces tal vez acepte o tal vez no acepte mi Nobel de Literatura. En cualquier caso, tras meter el debido escandalito mediático en las redes sociópatas, entonces tal vez vaya o tal vez no vaya a recogerlo a Estocolmo. Y, llegado el caso, si por fin viajo hasta el homenaje nórdico, será sólo para hacerme el sueco y lo más probable entonces es que done el dinero a alguna causa considerada fascista.
Como podría ser el caso de la campaña presidencial de Trump, de la cual seré siempre tan miembro como antes lo fui de la UNEAC. Les reitero aquí y ahora mi membresía visual, para que con justificación justiciera de Orlando Luis Pardo Lazo puedan corred, académicos:




        De 2008 a 2018 he publicado casi dos mil columnas en mi blog Lunes de Post-Revolución. Muchas más que las publicadas por Yoani Sánchez en su bitácora de vida Generación Y, con la diferencia de que, al contrario de la disidente cubana, yo soy un disidente dentro de la disidencia cubana. Y no tengo ni la más remota idea de qué dije o qué dejé de decir en cada columna. Léase, en cada calumnia.
Ahí siguen todas ahora, flotando al azar en mi blog, indexadas por Google o por el G-2, que a los efectos es más de lo mismo. 
Textos y texturas que se me confunden a ciegas en un espacio mucho más demente que digital. Un archivo de exilio y de inxilio. Es decir, mi blog de pronto es todo lo que me queda para saber quién yo fui y quién ya no soy.
De hecho, cuando salí de Cuba un mediodía de martes de marzo de 2013 no pude sacar nada conmigo. Ni una mísera memoria flash o pen-drive pude llevarme de la patria a la post-patria. Mejor así.
Más castrismo, ¿para qué? 
Olvidar Orlando.
Bah-da, bah-da-da-da. Oh, lunes lunes.
Bah-da, bah-da-da-da. Oh, maniac Monday.
Diario de navegación y cadalso cubano. So good to me, it was all I hoped it would be. También, comicona confesión al pie de la horca. Couldn’t guarantee you would still be here with me.
Testimonio al margen del Testimonio con T mayúscula (de totalitarismo): ese género de izquierdas que se inventaron en Casa de las Américas entre la suicida Haydée Santamaría y el insuicidable Roberto Fernández Retamar.
You gave me no warning of what was to be. Crónicas anacrónicas, peordismo independiente, vocubalario. How could you leave and not take me. 
Mi alef maléfico, mi ego y su negación. Mis mentiras piadosas posteadas de pie desde el patíbulo. Every other day, every other day, can’t trust that day.
Mi blog Lunes de Post-Revolución es mi único hijo, mi único lector íntimo. 
Si alguien les dice que esta página web se parece a otras páginas web, díganle que sí. Por supuesto. ¿A qué coño aspiraban? Sólo el plagio impide la profanación. 
Tal como en mi blog pinto a los cubanos, tal los han visto mis ojos. A todos los amo demasiado para profanarlos ahora con golpes de esperanza o esterilidades por el estilo. Por el hastío.
Si estos rencores han pasado por mi corazón es precisamente para que no lleguen al tuyo.
¿Qué es Lunes de Post-Revolución?, dices mientas comentas en mi blog tu comentario castrista.
¿Qué es Lunes de Post-Revolución? ¿Y todavía me lo preguntas?
Expressways y guardarrayas cubanas, escoltadas por los baobabs de nuestra barbarie bucólica. Principitos que juegan con armas atómicas automáticas en el ático y ovejas en fila cubana hacia el matadero. 
Una lámpara sin genio y por eso mismo espontánea (explosión con ∆G menor que cero), donde el lenguaje ilumina los mil y un malls de lo irreal maravilloso en Miamis en miniatura y en Habanitas de imitación infame, esas dos hermanastras a cada orilla del Océano de la Florida, donde la Virgen de la Caridad, huérfana de todos los cubanos, reencarna en un pomito plástico de naranja: Recycle Virgen, muñequita mambisa que expira con su burka de amarillo pollito sin ninguna fecha de expiación.
        Todos tus hijos a ti clamamos.
Tal como todo eso es Lunes de Post-Revolución y, pero mas sin embargo, aún todavía mucho más. 
Una ínsula de incorrección.
El sitio en que tan mal se está.
Una luneta para esperar sentaditos, como Dios y el Estado mandan, ese lunes lunático en que llegará por fin el fin de la Revolución.




3 comentarios:

Carlos Alberto. dijo...

me encantó esta frase: El totalitarismo fue la obra de un niño travieso que cazaba cubanos, el muy bribón, y después los soltaba entre las rosas a crédito de un capitalismo sin Cuba.

el blues dijo...

"El Totalitarismo ese género de izquierda...", me encanta como escribes.

Anónimo dijo...

te fuiste a miami a entrevistarte con Juan Juan y no eres capaz de mandarme un texto para al menos reunirnos para vernos las caras. de pin, de rin pin pin.

el hacha.